cuando Tinta evolucionó a malaestima, el cambio trajo consigo implícito un rebranding y un nuevo planteamiento del proyecto.
el nuevo logotipo, planteado para dotar a la banda un aire más etéreo, conceptual y elegante, se conformó también como un símbolo de madurez y asentamiento. un concepto estilístico potente, arraigado a los orígenes pero con capas emocionales más complejas. sin duda, una propuesta elegante que conformó la base de toda la identidad estilística que se desarrolló en la posteridad.
para la dirección de arte del proyecto de las live sessions (que puedes ver aquí), busqué a través de la combinación de colores, la iluminación y el vestuario, una identidad visual coherente con la propuesta musical del grupo. comencé por bocetar lo que resonaba visualmente en mi cabeza y desarrollé un concepto de espacio una vez se escogió el stage en el que se iba a realizar.
una esquina con doble pantalla con proyecciones intimistas y difusas marcarían el fondo, disponiéndose inmediatamente detrás de un atrezzo conformado por las propias fundas de los instrumentos musicales, los flightcases. por delante, el grupo con un vestuario en tonos blancos y tierra: no sencillo pero sí minimalista, evitando las extravagancias al no contar con ninguna prenda que visualmente rompiese el aura.
para aportarle la calidez que el proyecto reclamaba, se añadieron un par de plantas a los lados y una iluminación en tonos naranjas llamando a la introspección y a la calma. finalmente, unos cuantos vasos dispuestos por encima de los cases completaron la propuesta, rompiendo la complejidad y seriedad del momento para aportar un toque coloquial e informal.











